Madrileños por el mundo: El origen de un nuevo formato
Paloma Ferre creo un nuevo programa en Telemadrid y su formato ha sido recreado por las grandes cadenas nacionales.
Madrileños por le mundo permite a todos los españoles ver que su dinero no se destina a basura televisiva. Es una de esas pocas ocasiones donde no se crean programas de baja calidad, politizados o tristes documentales que no triunfan en la parrilla y los directivos se ven obligados a comprarlos a la BBC.
Surge de una idea sencilla, tal y como declaró su creadora en una entrevista en Formula TV . Paloma Ferre aseguró que realizando un reportaje en Fitur –Feria Internacional de Turismo- «surgió la idea después de ver que habÃa madrileños repartidos por todo el mundo».
Y es que la sencillez de la idea se ha plasmado en su producción, se limitan a recorrer ciudades repartidas por todo el mapa entrevistando a madrileños que viven allÃ, éstos les muestran la ciudad y actúan como periodistas ciudadanos contando anécdotas y datos históricos de los grandes monumentos o principales calles.
Desde el comienzo de su emisión ha sido un éxito rotundo, pronto desembarco en el resto de cadenas autonómicas con su propia adaptación y tras una dura polémica apareció Españoles en el mundo. Su gran problema es que aunque la idea sea original e innovadora carece de derechos intelectuales, por eso,Cuatro realizó su apuesta personal renovando Callejeros y poniéndoles un nuevo apellido: Viajeros.
El nuevo toque periodÃstico de la cadena de Sogecable no casa con la rentable producción autonómica. Aunque aporta una gran frescura a la parrilla española y demuestra la capacidad de crear buena televisión, no se trata de un formato periodÃstico sino de simple entretenimiento, satisfaciendo la curiosidad de muchos por ver nuevas culturas. Por ello, el nuevo aire de Callejors ha provocado una gran pérdida de calidad donde intentan vender algo que no es y se limitan al burdo plagio.
Esperemos que la gestión pública siga la estela de uno de sus productos estrella, no se limite a la realización de banales concursos y sea capaz de informar y entretener al ciudadano que enciende el televisor, al fin y al cabo, la calidad deberÃa ser el único justificante para que perduren los canales públicos.

